Impermanencia

La sensación es de pérdida, de insignificancia.

De que los logros, conflictos, dramas, amores,

todo,

no ha sido más que una fugaz muestra de nuestra insignificancia.

Durante el trayecto, sobre todo en la juventud, todo nos parece inmenso:

Inmenso el futuro.
Inmenso el amor.
Inmenso el dolor.
Inmenso el esfuerzo.
Inmensa la traición.
Inmensas las pérdidas.
Inmensas las conquistas.
Inmensa la motivación.
Inmensa la decepción.
Hasta que llega ese momento -ese, y no otro-

en el transcurso de esta vida de inmensidades,

en el que empiezas a tomar consciencia de lo insignificante que eres.
¿Esto es todo?, te preguntas.
Pues sí, esto es todo.
Y ahí radica el sentido:

en esa inquietud, impotencia, desconcierto

que provocan las pérdidas sin retorno,

los finales irreversibles,

la conclusión de lo inmenso,

de lo eterno.
La transitoriedad.
La impermanencia.
La muerte.

 

(Fotografía y texto de autoría propia)

 

 

1 Comment

  1. Creo que la impermanencia es la esencia de las cosas, pero la conciencia permanece, y creo que durante nuestro tiempo de vida somos un puente entre las cosas, la forma, y la conciencia, la no forma. Creo que estamos aquí para ser testigos de eso. Y creo que la conciencia que somos no muere nunca, es la conciencia de todo, sin principio ni fin. Por eso no sufro ni me siento insignificante. Yo siento y creo eso.

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