“Un monstruo viene a verme”, una película para sanar

El otro día, haciendo zapping tras terminar un programa que estaba viendo en la televisión, llegué al canal en el que estaban echando la película “Un monstruo viene a verme”, a falta de 10 minutos para terminar.

Era el día del aniversario de la muerte de mi hermana Rakel. Así que en esos 10 minutos fui capaz de llorar lo no llorado en días anteriores y durante ese mismo día. Y recordé lo sanadora que fue para mí aquella película…

Corría octubre de 2016. Si no me equivoco, era después de que mi hermana acabara de salir del único ingreso hospitalario que precisó durante su enfermedad.

Fui al cine con un amigo a verla. Él me dijo “¿estás segura de estar preparada para ver esta película?” y yo, no sé si por exceso de confianza en mí entereza o por necesidad de romperme un poco y desbloquear las emociones que se me agolpaban dentro, o por ambas cosas a la vez, le dije que sí.

¿Por qué pienso que es una película para sanar?

Desde el minuto primero queda claro (esto no son spoilers) que de fondo hay una historia de cáncer.

Para mí es una película sanadora porque manda mensajes profundos acerca del duelo, acerca de los miedos, del aceptar, del aceptarte con tus miedos, del aceptarte con tus dudas, del aceptarte con tus culpas, de perdonarte tus culpas… que es, en mi experiencia, el único camino para dejar ir en paz.

Yo entré en aquella sala de cine siendo una Itxaso, y salí siendo una Itxaso más ligera, más llorada… ¡Y mirad que soy una persona llorona! pero en aquella época no conseguía llorar, y, si lo hacía, era por otros motivos que no tenían que ver con el cáncer de Rakel. ¿O quizás en el fondo sí? Quizás proyectar mi dolor profundo en otro tipo de problemas de mi vida, y hacer de ellos un auténtico drama, me ayudaba a sentir la pena profunda que no conseguía dejar salir ante la situación de salud de mi hermana que, en ese punto, ya no tenía vuelta. Y luego está la culpa… la culpa por lo que haces, por lo que no haces, por lo que deseas o por desearlo “mal”, o por expresarlo “mal”, y por juzgarte por no saber contar y contarte la historia “mejor”.

En aquella sala, en momentos de silencio, se oían llantos, sobre todo de mujeres. Llantos de madres, de hermanas, de hijas, de supervivientes. Pero fuera, al salir, solo se oían palabras positivas sobre la maravillosa película.

Cada cual enfrentamos estas situaciones como sabemos, como podemos, como nos enseñaron… pero creo que hay libros, que hay películas, que nos inspiran, que nos ayudan, si queremos, a soltar y a enfrentar de una manera más amable, más comprensiva, más liviana y más amorosa. Y “Un monstruo viene a verme”, para mí, es una de esas películas que suman, tanto para ver cuando el momento es difícil, como para hacerlo en cualquier otra circunstancia también.

De todo corazón, os invito a verla.

¿Y vosotr@s? ¿La habéis visto? ¿En qué momento lo hicisteis? ¿Qué os pareció? ¿Recomendaríais alguna película que os resultara sanadora?

Gracias por leerme y gracias, también, por escribir.

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